Featured Posts

Venerable Madre Humilde

Ruega por nosotros.

Frase 2

Todo para la gloria de Dios.

Lema, legado

Pobreza, Amor y sacrificio.

Oración, Sacrificio y Acción Apostólica.

Frase fuerte que incluso quedó en el himno congregacional.

Don de gobierno.

Decía: El gobierno de las comunidades es el arte de las artes.

Virtud, ciencia y fe

Lema que fue acogido por los centros educativos de centro américa

Madre Humilde.

Ruega por nosotros

Paz y Bien

y santa alegría también.

Mostrando entradas con la etiqueta hfic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hfic. Mostrar todas las entradas

RELIQUIAS

Siervos de Dios y Venerables

El Código de Derecho Canónico dispone que sólo los santos y beatos pueden recibir culto públicoLa Instrucción de 2017 exige además evitar cualquier signo de culto indebido hacia un Siervo de Dios o un Venerable que todavía no ha sido beatificado. Incluso menciona como ejemplos indebidos la aureola, la colocación de su imagen en altares o la presencia de exvotos que anticipen el culto público.



La Madre Humilde es Venerable

Por tanto, en la museografía son objetos personales de Madre Humilde. No se presentan como reliquias destinadas al culto público hasta que la Iglesia no haya procedido a su beatificación. Esta distinción no disminuye su importancia. Al contrario: respeta su verdadera situación canónica.

Lo que debemos evitar

La urbanidad ante las reliquias rechaza cuatro extremos:

Banalización: Convertir la reliquia en fondo para bromas, selfies o entretenimiento.

Superstición: Atribuirle poderes mágicos o automáticos.

Irreverencia: Manipularla, fotografiarla o comentarla de manera indigna.

Falsificación de la memoria: Inventar procedencias, milagros o historias que la documentación no demuestra.

Los cuatro tienen algo en común: separan el objeto de la verdad.


Decálogo de la Urbanidad ante las Reliquias

  1. La reliquia no es un objeto mágico: remite al testimonio de una vida santa.
  2. La autenticidad está antes que la emoción.
  3. La adoración pertenece sólo a Dios.
  4. No se toca ni manipula sin necesidad y autorización.
  5. No se limpia ni restaura sin conocimiento técnico.
  6. No se separa el objeto de su documentación.
  7. No se inventa una historia cuando faltan pruebas.
  8. No se anticipa un culto que la Iglesia todavía no ha autorizado.
  9. Fotografiar, exponer y trasladar también requieren urbanidad.
  10. Custodiar significa conservar materia, memoria y verdad para quienes vendrán después.


Urbanidad ante las reliquias

Pautas de comportamiento, veneración y cuidado

Cuidar, custodiar y venerar con fe, respeto y responsabilidad

La Iglesia ha conservado las reliquias de los santos no como objetos curiosos ni como amuletos, sino como signos materiales de vidas concretas que pertenecieron a Cristo. La veneración cristiana no termina en el objeto: conduce a Dios y recuerda que una persona real vivió el Evangelio en circunstancias reales.

Por eso podemos hablar de una verdadera urbanidad de las reliquias: un modo correcto, respetuoso y eclesial de acercarnos a ellas. Esta urbanidad reúne espiritualidad, prudencia, derecho canónico, conservación preventiva y buenas maneras. Una reliquia no pierde su dignidad porque esté dentro de una vitrina, en un archivo o frente a una cámara; precisamente allí es donde nuestro modo de tratarla revela lo que creemos.

La Iglesia establece que únicamente pueden recibir culto público quienes han sido inscritos oficialmente entre los santos o beatos. Además, las reliquias de santos y beatos destinadas a la veneración de los fieles requieren garantía eclesiástica de autenticidad.



Taller: Pautas de comportamiento ante una reliquia

Respeto, verdad, reverencia y cuidado

Una reliquia reúne tres dimensiones que nunca deberían separarse: la fe, la historia y la materia. Es un signo que remite a una persona concreta cuya vida cristiana ha sido reconocida por la Iglesia, pero también es un objeto material que necesita autenticidad, documentación y conservación.

Por eso, acercarse correctamente a una reliquia requiere algo más que buena intención. Exige comprender qué veneramos, por qué lo hacemos y cómo debemos comportarnos.

Principio rector

La verdadera veneración comienza por la verdad.


1. ¿Qué es una reliquia?

Las reliquias han recibido desde antiguo una particular veneración en la Iglesia porque remiten corporal y materialmente a hombres y mujeres cuya santidad ha sido reconocida.

La Instrucción Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación, publicada por la entonces Congregación para las Causas de los Santos en 2017, distingue principalmente entre:

Reliquias insignes: el cuerpo de un santo o beato, partes importantes del cuerpo o la totalidad de sus cenizas.

Reliquias no insignes: pequeños fragmentos corporales y objetos que estuvieron en contacto directo con la persona del santo o beato.

Una precisión terminológica

Es frecuente encontrar expresiones como “reliquias de primera, segunda y tercera clase”. Esa clasificación se utiliza tradicionalmente en ambientes devocionales, pero no es la terminología adoptada por la Instrucción oficial de 2017.

Por eso, para una página museográfica o formativa es preferible utilizar:

  • reliquias insignes,
  • reliquias no insignes,
  • objetos que estuvieron en contacto directo con el santo o beato.

Un objeto simplemente tocado posteriormente a una reliquia puede tener valor devocional, pero conviene no presentarlo como si tuviera el mismo estatuto canónico que una reliquia auténtica documentada.

Idea clave

Una reliquia no es valiosa simplemente porque sea antigua, sino por la relación auténticamente documentada que posee con una persona santa.


2. Adorar, venerar y respetar: no significan lo mismo

Esta distinción es fundamental para evitar tanto la irreverencia como la superstición.

ConceptoSe dirige aQué significa
AdoraciónSólo a DiosReconocimiento de Dios como Creador y Señor
VeneraciónSantos y sus auténticas reliquiasHonor religioso por la obra de Dios realizada en ellos
RespetoPersonas, lugares y objetos sagrados o patrimonialesTrato digno, prudente y cuidadoso

El Catecismo enseña que la adoración corresponde solamente a Dios. También reconoce la veneración de las reliquias como una expresión legítima de la piedad cristiana.

Por tanto:

Adoramos a Dios.
Veneramos a los santos y sus reliquias.
Respetamos y cuidamos los objetos sagrados y el patrimonio religioso.

Error que debemos evitar

Decir:

“Adoro esta reliquia”.

Teológicamente no es correcto.

Sería mejor decir:

“Venero esta reliquia porque me remite al testimonio y a la intercesión de este santo.”


3. La reliquia no es un objeto mágico

Una reliquia tampoco es un amuleto.

No posee una energía autónoma ni garantiza automáticamente favores, curaciones o protección.

La auténtica devoción cristiana conduce siempre hacia Dios, no hacia la materia como si ésta actuara mágicamente.

Por ello debemos evitar expresiones como:

“Esta reliquia tiene poderes”.

“Si la toco, necesariamente recibiré una gracia”.

“Esta reliquia me protegerá automáticamente”.

La actitud cristiana es distinta:

La reliquia me recuerda que una persona real permitió que la gracia de Dios transformara su vida.

La Iglesia insiste en custodiar las reliquias con espíritu religioso, evitando expresamente la superstición y el comercio ilícito.


4. Antes de acercarse a una reliquia

La urbanidad comienza antes del gesto exterior.

Conviene:

  • reconocer que se está entrando en un espacio religioso o patrimonial;
  • guardar el grado de silencio apropiado al lugar;
  • evitar conversaciones frívolas delante de una reliquia expuesta para la veneración;
  • respetar las indicaciones del templo, museo o responsable;
  • no llevar alimentos o bebidas cerca de piezas históricas;
  • no tocar ni manipular nada sin autorización.

La vestimenta deberá ser adecuada al lugar y a la circunstancia, especialmente cuando la reliquia se encuentre en un templo o dentro de una celebración religiosa.

Regla sencilla

Primero observar. Después comprender.

Sólo entonces actuar.


5. ¿Debo hacer genuflexión ante una reliquia?

Aquí conviene corregir una práctica que a veces se confunde.

La genuflexión no es el gesto ordinariamente prescrito ante una reliquia.

La Instrucción General del Misal Romano explica que la genuflexión significa adoración y, por eso, está reservada principalmente al Santísimo Sacramento y, en el contexto litúrgico específico del Viernes Santo, a la Santa Cruz.

Ante una reliquia puede realizarse una inclinación u otro gesto de reverencia conforme a las disposiciones litúrgicas, al uso legítimo del lugar o a la forma en que esté organizada la veneración.

Esto es importante porque el gesto corporal también expresa teología:

a Dios, adoración;  al santo, veneración.


6. Durante la veneración

Cuando una reliquia está legítimamente expuesta para la veneración de los fieles:

  • acercarse serenamente;
  • seguir las indicaciones de quien custodia la reliquia;
  • no tocarla si no está expresamente permitido;
  • no abrir relicarios ni tecas;
  • no besar directamente una pieza salvo que la forma concreta de veneración haya sido autorizada y preparada para ello;
  • evitar fotografías invasivas o irrespetuosas;
  • no realizar selfies jocosas o poses que banalicen su significado;
  • no colocar espontáneamente objetos sobre la reliquia;
  • no intentar obtener fragmentos, hilos, polvo u otras partes;
  • no moverla de su ubicación.

Una breve oración, una inclinación respetuosa o unos momentos de silencio pueden expresar mucho más que gestos exagerados.

Urbanidad religiosa

La reverencia auténtica no necesita espectáculo.


7. Fotografiar también es una forma de relacionarnos con la reliquia

Una cámara puede documentar o banalizar.

Por eso, antes de fotografiar:

pregunte si está permitido.

Si el objeto pertenece a una colección museística o documental, deben respetarse las normas particulares sobre iluminación, flash, distancia, derechos de reproducción y difusión.

Una fotografía destinada a una página web, museo o publicación debería preservar:

  • la identificación del objeto,
  • su procedencia,
  • la fecha conocida o estimada,
  • su número de inventario,
  • su contexto y su grado de autenticidad.

Una imagen bella atrae.

Una imagen documentada conserva memoria.


8. Autenticidad: la devoción necesita pruebas

La Iglesia establece que las reliquias de santos y beatos no deben exponerse a la veneración de los fieles sin el correspondiente certificado de autenticidad expedido por la autoridad eclesiástica competente.

Por eso nunca debemos completar una historia con imaginación.

Si desconocemos la procedencia de una pieza, debemos decirlo.

Una correcta ficha puede utilizar expresiones como:

Documentado: existe evidencia suficiente.

Atribuido: existen indicios, pero no certeza plena.

Tradición oral: la información procede de memoria transmitida y requiere verificación.

Procedencia no confirmada: actualmente no existe evidencia suficiente.

No identificado: no se dispone de información que permita atribuirlo con seguridad.

Principio fundamental

Decir “no podemos confirmarlo” es más respetuoso que inventar una historia piadosa.


9. Manipular no es lo mismo que venerar

El visitante ordinario no necesita manipular una reliquia para venerarla.

Cuando exista una razón legítima para tocarla —inventario, conservación, estudio, traslado o montaje— deberá intervenir únicamente personal autorizado.

Tampoco debe enseñarse como regla general:

“Para tocar una reliquia siempre hay que usar guantes”.

El tipo de protección depende del material.

Papel, textiles, metales, fotografías, huesos, madera y otros materiales requieren técnicas diferentes. En algunos casos los guantes son necesarios; en otros, pueden disminuir la sensibilidad de las manos y aumentar el riesgo de daño.

La regla correcta es:

La manipulación debe ajustarse al material y a las indicaciones del conservador responsable.


10. No limpiar por buena intención

Una de las formas más frecuentes de daño ocurre precisamente cuando alguien quiere “dejar bonito” un objeto antiguo.

Nunca deben aplicarse por iniciativa propia:

  • agua,
  • jabón,
  • alcohol,
  • cloro,
  • aceites,
  • limpiadores de metales,
  • perfumes,
  • pegamentos domésticos,
  • productos para madera.

Un objeto histórico puede perder en minutos información que sobrevivió durante un siglo.

Antes de limpiar:

identificar, fotografiar, documentar y consultar.

La conservación comienza por reconocer que no intervenir también puede ser una decisión correcta.


11. Una reliquia no se compra ni se vende

El Código de Derecho Canónico es inequívoco:

«Está terminantemente prohibido vender reliquias sagradas».

El canon 1190 regula asimismo la enajenación y el traslado permanente de las reliquias de especial importancia.

Por tanto, debemos distinguir entre:

  • custodia,
  • préstamo,
  • traslado autorizado,
  • donación legítimamente regulada,
  • y compraventa.

Una reliquia no es mercancía ni pieza de colección comercial.


12. En un museo: patrimonio y fe pueden convivir

No es exacto afirmar que una reliquia “no es un objeto de museo”.

Puede formar legítimamente parte de una colección museística.

Lo importante es evitar que se reduzca a mera curiosidad histórica.

El museo puede ayudar a explicar:

  • quién fue la persona,
  • qué representa la pieza,
  • cómo se ha documentado,
  • cómo llegó a la colección,
  • qué significa para la Iglesia,
  • y cómo debe conservarse.

Museología y pastoral no tienen que competir.

Pueden complementarse.

El museo conserva la materia;

la investigación conserva la verdad;

la fe conserva el significado.


13. Pautas según el contexto

En una iglesia, capilla u oratorio

Mantener una actitud acorde con el espacio sagrado. Si existe exposición pública autorizada, seguir las indicaciones pastorales y litúrgicas del lugar.

En una procesión

Mantener orden, evitar empujones y respetar el carácter religioso del acto. La actitud deberá ser compatible con una celebración de fe, no con el comportamiento de un espectáculo.

En un museo

No tocar piezas ni vitrinas cuando esté prohibido, respetar barreras, señalización y normas fotográficas. Leer la información antes de atribuir significados al objeto.

En una sacristía o archivo

Sólo personal autorizado debe manipular las piezas. Toda salida, traslado o intervención importante debe quedar documentada.

En catequesis

Los niños pueden conocer las reliquias sin miedo ni superstición. Debe explicárseles que el objeto nos ayuda a recordar una vida que siguió a Cristo.




16. Regla práctica: siete movimientos

Antes de cualquier actuación:

Identificar

¿Qué objeto es?

Observar

¿En qué estado se encuentra?

Documentar

¿Qué sabemos y qué no sabemos?

Discernir

¿Es necesario intervenir?

Cuidar

¿Qué necesita para conservarse?

Explicar

¿Cómo comunicaremos su significado sin exageraciones?

Custodiar

¿Cómo llegará íntegro y correctamente documentado a la siguiente generación?




Frase resumen del taller

Ante una reliquia, la fe inspira la veneración, la verdad protege su historia y la prudencia cuida su materia.


Para reflexionar

¿Sé distinguir veneración de adoración?

¿He confundido alguna vez una reliquia con un objeto mágico?

¿Respeto tanto la verdad histórica como el significado religioso?

¿Pregunto antes de tocar, fotografiar o trasladar?

¿Acepto decir “no lo sabemos” cuando la documentación no permite afirmar algo?

¿Qué puedo mejorar la próxima vez que esté frente a una reliquia?


Compromiso personal

Cada participante puede completar una frase:

«A partir de hoy, cuando me encuentre ante una reliquia, cuidaré especialmente…»

La respuesta puede conservarse como recordatorio del taller.


Oración final

Señor,
enséñanos a reconocer tu obra en la vida de los santos.
Danos prudencia para custodiar los signos de su memoria,
respeto para acercarnos a ellos,
inteligencia para conservarlos
y amor a la verdad para no atribuirles lo que no podemos demostrar.
Que su ejemplo nos conduzca siempre hacia Ti,
único digno de nuestra adoración.
Amén.


Una última nota a tener en cuenta

La urbanidad ante una reliquia no consiste en acumular reglas externas.

Es aprender a comprender que delante de nosotros coinciden tres historias:

  • la historia de una persona,
  • la historia material de un objeto
  • y la historia de la fe de una comunidad.

Cuidar las tres es nuestra responsabilidad.

Cuidar la materia · Honrar la memoria · Servir a la verdad

Fuentes eclesiales

La base normativa principal de este taller es la Instrucción Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación de 2017, que regula autenticidad, custodia, conservación y actuaciones sobre reliquias y restos mortales en las Causas de los Santos.

Se han considerado también los cánones 1186–1190 del Código de Derecho Canónico, especialmente las normas relativas al culto público y a la prohibición de vender reliquias.

El Catecismo de la Iglesia Católica incluye la veneración de reliquias entre las expresiones legítimas de la piedad popular y distingue claramente la veneración de la adoración debida exclusivamente a Dios.

Finalmente, para los gestos litúrgicos, la Instrucción General del Misal Romano precisa que la genuflexión significa adoración y no constituye el gesto ordinario ante las reliquias de los santos.

Cronología


 CRONOLOGÍA DE MADRE HUMILDE PATLÁN

1895

• Nació el 17 de marzo en el rancho de La Concepción, Guanajuato.

• El 27 de mayo fue bautizada con el nombre de María Patricia Magdalena. Sus padres fueron Eleno Patlán y Cruz Sánchez.

1903

• Tras la muerte de su padre, se trasladó junto con su madre y hermanos a la Ciudad de México.

1906

• Ingresó como alumna interna con las Madres Carmelitas Misioneras de Santa

Teresa. Allí recibió formación, maduró su sensibilidad espiritual y fue invitada por primera vez a la vida religiosa.

1910

Inicio de la Revolución Mexicana.


1911

• Con 16 años comunicó a su madre el deseo de ingresar a la vida religiosa.

1912

• El 17 de febrero ingresó a la Congregación cuando se llamaba Venerable Orden Tercera Regular Franciscana de la Purísima Concepción.

• El 18 de mayo recibió el santo hábito y el nombre religioso de Sor Humilde del Niño Jesús de Praga.

1913

• El 25 de mayo emitió su primera profesión temporal religiosa, iniciando una vida de entrega marcada por la humildad, la obediencia y el servicio.

• Comenzó su vida apostólica y se trasladó al Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en San Luis de la Paz, Guanajuato, donde ejerció como profesora de educación básica y canto.


1914

Periodo constitucionalista encabezado por Venustiano Carranza, marcado por tensiones con la Iglesia.

1915

El Gobierno cerró el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús.

Se mudó a la hacienda de Santo Domingo en Guanajuato para continuar su labor de enseñanza.

• Regresó a la Ciudad de México y enseñó a niñas en una casa de la calle de las Cocheras, en el Centro Histórico.

1916

• Recibió de la Madre General Refugio de la Pasión Urbina el nombramiento de Celadora de la Casa General.

• Renovó por única vez sus votos temporales.

1917

• Recibió de la Madre General Refugio de la Pasión Urbina los nombramientos de Maestra de Postulantes y Cuarta Consejera General.

1920

• El 26 de febrero hizo su profesión perpetua. Desde entonces, dejó de usar “de Praga” en su nombre religioso.

• Recibió de la Madre General Refugio de la Pasión Urbina el nombramiento como Tercera Consejera General.

1922

• El 2 de febrero, durante el II Capítulo General de la Congregación, fue elegida por primera vez Superiora General. Desde este servicio comenzó a custodiar la unidad interna y a conducir a la Congregación en tiempos de prueba.

• El 13 de marzo envió su primera circular a la Congregación.

• Impulsó las primeras Constituciones propias, aprobadas el 13 de diciembre de 1923.

• Anunció las visitas canónicas a las fraternidades, conoció sus necesidades y fortaleció la unidad congregacional.


En junio, el propietario del terreno junto a la Ermita Sabatina de Tacubaya exigió desocupar los locales. La fraternidad debió trasladarse a una pequeña casa rentada en Coyoacán.

1923

• Redactó dos reglamentos para la Casa de la Salud de Comitán, Chiapas.

1924

Llegó a la Presidencia de la República Plutarco Elías Calles.

Se emitió el Decreto de Erección Canónica como Instituto de Derecho Diocesano.

El 8 de marzo entregó a las hermanas para su observancia, las primeras Constituciones propias.

1926

La Ley Calles endureció las restricciones religiosas y contribuyó al estallido de la Guerra Cristera.

El Gobierno clausuró la Casa General de Coyoacán y forzó la exclaustración de las hermanas.


Obtuvo un amparo por 72 horas para desocupar la Casa General y resguardar imágenes, muebles y libros hoy conservados en el MUHFIC.

• Desde domicilios provisionales, continuó el gobierno general, sostuvo la unidad y los apostolados, y realizó visitas canónicas.


1927

• Con ayuda de Fray Domingo Reséndiz, preparó el Manual de Ritos y Preces, instrumento de unidad espiritual y fidelidad litúrgica.

• En medio de la persecución religiosa, envió a cinco hermanas a Estados Unidos para buscar refugio. Después de pasar por Laredo, San Antonio, Santa Bárbara y Los Ángeles, la Iglesia local las destinó a Santa Ana, California.


1928

El gobierno callista expulsó del país a las hermanas del Hospital de Nuestra Señora de Lourdes en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Obtuvieron refugio en El Salvador.


 

1929

          El 20 de diciembre, el IV Capítulo General la reeligió Superiora General. Continuó conduciendo a la Congregación en una etapa marcada por la dispersión, búsqueda de seguridad y fidelidad al carisma.

          Gestionó la fundación canónica de la Casa de San Francisco en Zacatecoluca, El Salvador, aprobada en 1930.

          Gestionó y obtuvo la agregación a la Primera Orden Franciscana.

1930

Gestionó la Sanatio in Radice, que subsanó desde 1917 la falta de edad de las superioras generales (40 años era el requisito mínimo) y revalidó los actos afectados.

1931

          Promovió ante el Arzobispado de México la solicitud del Decreto Laudatorio para la Congregación.

          Estableció los noviciados en Los Ángeles, California y Zacatecoluca, El Salvador. Con estas fundaciones formativas, la presencia de las HFIC fuera de México comenzó a echar raíces vocacionales propias.

Presidió la toma de hábito en Los Ángeles, California de las primeras dos novicias de la Casa de Estados Unidos.

Propició que algunas hermanas estudiaran comercio para atender las Academias de Estudios Comerciales de la Congregación.

                                                         Una deuda e intereses originaron un juicio eclesiástico, concluido en 1933 con la entrega de la Casa de Coyoacán como pago.

1932

          Realizó su primera visita canónica a El Salvador.  

          Acompañó los comienzos formativos de Centroamérica y presidió la toma de hábito de las primeras tres novicias, confirmando que el noviciado aprobado el año anterior comenzaba a dar frutos vocacionales.

1933

          Vivió un periodo de acusaciones y dificultades en un juicio eclesiástico del que salió libre de culpa.

          Presentó ante el Arzobispado de México su renuncia como Superiora General.  

          Fue enviada a San Miguel Canoa, Puebla. Por obediencia, allí enseñó a niños y adultos de una población mayoritariamente náhuatl y con grandes carencias materiales. 1934

          El 27 de julio fue nombrada superiora local, declinando el cargo por motivos de salud. 1935

          El 20 de noviembre fue elegida Secretaria de Visita Canónica de la Madre Vicaria Bernardina Ramírez para Estados Unidos.  

1936

          La Madre General Coleta Hernández la nombró Maestra de Novicias en Los Ángeles, California. Su presencia confirmó que la misión HFIC ya no era solo refugio, sino semilla vocacional.  

1942

Entre1936 y 1942 surgieron acusaciones no comprobadas sobre un cisma entre

Estados Unidos y el resto de las fraternidades.

          Después de su servicio en California, fue trasladada a Guadalupe Victoria, Durango, donde continuó su entrega en la misión educativa y fraterna como profesora de primaria y comercio.

1945

Recibió de la Madre General Coleta Hernández el nombramiento como Superiora de la Casa de Guadalupe Victoria.

El 24 de diciembre, en el VII Capítulo General fue nuevamente elegida Superiora General. Desde Durango, volvió por tercera ocasión al gobierno y comenzó una etapa de consolidación congregacional, formación y expansión apostólica.  1946

          Nombró a su representante para las casas de la Congregación establecidas en El Salvador.

          Al frente de su gobierno se inició la construcción de la actual Casa General en los terrenos adquiridos en La Otra Banda, Ciudad de México.

1948

Fueron aprobadas por la Santa Sede las nuevas Constituciones de la Congregación por siete años ad experimentum.

          La Santa Sede concedió a la Congregación el Decreto Laudatorio. Este reconocimiento dio término a un proceso iniciado en 1931, sostenido a través de cuatro gobiernos generales y concluido durante su nuevo servicio como Superiora General.

          Condujo la acción de gracias por el Decreto Laudatorio en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. En ese contexto se escuchó por primera vez el Himno de la Congregación.

          Acordó con su Consejo poner bajo la protección de la Purísima Concepción, al noviciado de México; de la Inmaculada Concepción al de Estados Unidos; y de la Santísima Trinidad al de El Salvador.

          Se fortaleció la identidad espiritual de los noviciados y se impulsó la revista Alvernia como lazo de unidad congregacional.

          Publicó los Apuntes Históricos de la Congregación.

          Escribió el Examen de Adviento.

1949 

          Publicó el Manual de Urbanidad Religiosa, obra que había comenzado a preparar desde 1924. 1950

          El 5 de enero clausuró solemnemente el Año Jubilar por los 75 años de la Congregación, cumplidos en 1949.  

          Obsequió a cada hermana un ejemplar del Manual de Urbanidad Religiosa, escrito por ella.

1951

          Fue reelegida Superiora General.  

          Estableció el 8 de julio como Solemnidad Congregacional, en memoria del nombramiento de la Inmaculada Concepción como Patrona de la Congregación.  Solicitó conservar memoria orante de los Fundadores mediante una Santa Misa en cada fraternidad durante el mes de enero.


El 26 de diciembre, el VIII Capítulo General aprobó el lema “Pobreza, amor y sacrificio” así como el emblema de la Congregación.

1952

Impulsó la formación académica y de las hermanas mediante la apertura en el Colegio Simón Bolívar de Niñas, de una Escuela Normal incorporada a la Secretaría de Educación Pública.

1954

Promovió la solemne celebración del Año Mariano por el centenario del dogma de la Inmaculada Concepción.

1955

        Acompañó la consolidación formativa de las hermanas en Estados Unidos.  

        Se tradujeron al inglés las Constituciones de la Congregación.

        Promovió un segundo piso en la Casa General para alojar a más de cien hermanas capitulares. 1958

        Al concluir su cuarto periodo como Superiora General, continuó sirviendo en el Consejo General como Vicaria General y Primera Consejera.

1963

El 25 de septiembre, el papa Pablo VI confirmó la Aprobación Pontificia definitiva de la

Congregación, durante el gobierno de la Madre Gertrudis Balcázar. Este acto culminó el proceso que Madre Humilde había impulsado durante su último periodo como Superiora General.

        Celebró en la Casa General sus Bodas de Oro por sus 50 años de profesión religiosa.

1964

        El 19 de diciembre dirigió su última circular a la Congregación.

1965

En el X Capítulo General fue elegida Tercera Consejera General, servicio que desempeñó hasta el final de su vida. Permaneció en el Consejo ofreciendo a la Congregación su experiencia.

1968  

          En mayo, por prescripción médica, fue trasladada al Sanatorio San Francisco en Veracruz. Pese a su diabetes y otras enfermedades, sirvió llevando los registros contables y asistió en labores de enfermería de la institución.

1969

          En agosto fue nombrada Superiora de la fraternidad del Sanatorio San Francisco.

1970  

          El 17 de junio falleció en el Sanatorio San Francisco. Sus restos fueron trasladados a la Casa General en Ciudad de México y sepultados el 19 de junio.  

          El día 28, Madre Gertrudis Balcázar pidió a las hermanas testimonios, escritos, cartas, fotografías y objetos personales para preparar una biografía. Desde su muerte comenzaron a comunicarse favores atribuidos a su intercesión, posteriormente reunidos en el archivo de la Causa.  

1980

El 24 de junio fueron exhumados sus restos mortales del Panteón Jardín. El 25 de junio fueron trasladados a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

1983

El XIII Capítulo General, reconociendo su fama de santidad, pidió introducir la Causa de Beatificación y Canonización de Madre Humilde.

1995

El 3 de octubre, el Obispo José Guadalupe Padilla autorizó instruir la Causa en México. El 18 de diciembre, la Superiora General, Madre Angélica Trejo Alegría, solicitó al Arzobispo Norberto Rivera Carrera que la aceptara.

1996

Se concedió la prórroga de competencia para instruir la Causa en la Arquidiócesis de México.  

1998

El 24 de junio el Arzobispo de México, solicitó y obtuvo de la Santa Sede el Nihil obstat (nada impide) para iniciar la Causa.

1999

         El 24 de febrero, el Arzobispo de México firmó el edicto de consulta a los fieles sobre la Causa de Madre Humilde.

         El 9 de junio, Madre María del Carmen Pérez García fue nombrada Vicepostuladora de la Causa.  

         El 17 de julio se abrió la investigación diocesana.

2006

         El 16 de agosto, se clausuró la investigación diocesana.

         El 29 de noviembre, se abrió formalmente el expediente (Trasunto) en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.

2008

El 30 de septiembre, se abrió una investigación complementaria para escuchar a nuevos testigos de visu (con sus propios ojos) y ajenos al Instituto.  

2010

Se promulgó el decreto de validez jurídica de la investigación diocesana y complementaria sobre la vida, virtudes y fama de santidad de Madre Humilde.

2011

         Nombrado relator al Padre Alfredo Simón, se inició la redacción de la Positio super virtutibus, el gran documento que testimonia su vida y aspectos de santidad.  

2013

         Se finalizó la Positio y se entregó a la Congregación para las Causas de los Santos.  

2016  

         El Congreso de Teólogos emitió voto favorable sobre sus virtudes heroicas.

2017

         La Sesión de Cardenales y Obispos emitió voto favorable sobre la heroicidad de sus virtudes.

         El 16 de junio, el Papa Francisco autorizó la promulgación del Decreto de virtudes heroicas; desde entonces, la Iglesia la reconoció como Venerable Madre Humilde del Niño Jesús.  









RELIQUIAS

Siervos de Dios y Venerables El Código de Derecho Canónico dispone que sólo los santos y beatos pueden recibir culto público .  La Instrucc...

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *