Día Cuarto
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
1. Ambientación inicial En este cuarto día contemplamos a la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús en su consagración religiosa. Después de escuchar el llamado e ingresar a la Congregación, entrega su vida al Señor mediante los votos de pobreza, castidad y obediencia. Pedimos al Espíritu Santo renovar nuestra propia vocación y servir a Dios con fidelidad.
2. Canto inicial sugerido:
“Consagrada por amor”
3. Entrar para pertenecer por entero a Dios
La Venerable Madre Humilde del Niño Jesús hizo su primera profesión religiosa el 25 de mayo de 1913, en el oratorio de la fraternidad de la 4ª Calle de la Constancia, en Peralvillo, México y pronunció sus votos en manos de la Madre General Clara del Carmen Aguilera. La ceremonia fue presidida por el vicario de religiosas, canónigo Pedro Benavides.
El libro Fue Humilde describe que el celebrante le recordó que se consagraba con todo el afecto de su corazón como esposa de Jesucristo, llamada a permanecer fiel hasta la vida eterna. Ella respondió conforme al ceremonial: “Cristo ha puesto una señal en mi rostro para que, fuera de Él, no admita yo ningún amante”.
Después de profesar, continuó enseñando a las niñas del asilo Jesús, María y José y más tarde fue enviada al colegio del Sagrado Corazón, en San Luis de la Paz, Guanajuato, donde fue maestra de segundo grado e impartió clases de canto.
Emitió sus votos perpetuos el 26 de febrero de 1920 y desde entonces firmó como Sor Humilde del Niño Jesús.
Su vida se distinguió por la oración, la enseñanza, el servicio humilde, la obediencia y la fidelidad diaria vivida con sencillez.
La Venerable Madre Humilde del Niño Jesús hizo su primera profesión religiosa el 25 de mayo de 1913, en el oratorio de la fraternidad de la 4ª Calle de la Constancia, en Peralvillo, México y pronunció sus votos en manos de la Madre General Clara del Carmen Aguilera. La ceremonia fue presidida por el vicario de religiosas, canónigo Pedro Benavides.
El libro Fue Humilde describe que el celebrante le recordó que se consagraba con todo el afecto de su corazón como esposa de Jesucristo, llamada a permanecer fiel hasta la vida eterna. Ella respondió conforme al ceremonial: “Cristo ha puesto una señal en mi rostro para que, fuera de Él, no admita yo ningún amante”.
Después de profesar, continuó enseñando a las niñas del asilo Jesús, María y José y más tarde fue enviada al colegio del Sagrado Corazón, en San Luis de la Paz, Guanajuato, donde fue maestra de segundo grado e impartió clases de canto.
Emitió sus votos perpetuos el 26 de febrero de 1920 y desde entonces firmó como Sor Humilde del Niño Jesús.
Su vida se distinguió por la oración, la enseñanza, el servicio humilde, la obediencia y la fidelidad diaria vivida con sencillez.
4. Texto de la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
4. Texto de la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
“Cada vez que uno hace esas renovaciones es como si volviera uno a profesar. Tiene uno que renovar con gusto las promesas que con gusto hizo la primera vez y tiene uno que hacer por instruirse más y más en sus deberes que de nuevo va a contraer.”
4. Texto de la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
“Cada vez que uno hace esas renovaciones es como si volviera uno a profesar. Tiene uno que renovar con gusto las promesas que con gusto hizo la primera vez y tiene uno que hacer por instruirse más y más en sus deberes que de nuevo va a contraer.”
5. Iluminados por la Palabra.
Jesús nos invita a permanecer siempre en su amor: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.”
Jesús nos invita a permanecer siempre en su amor: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.”
6. Reflexión
La consagración de la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús fue una entrega total a Dios expresada en la oración, el trabajo, la obediencia y el servicio. Comprendió que la fidelidad no depende solo de un momento solemne, sino de renovar cada día el “sí” al Señor. También nosotros estamos llamados a permanecer en el amor de Dios y renovar nuestra fidelidad en el propio estado de vida, aun en medio de pruebas y cansancios.
Ante este testimonio, podemos preguntarnos: ¿Cómo puedo renovar cada día mi “sí” al Señor en las responsabilidades y compromisos de mi vocación? La santidad nace de volver continuamente al amor primero y de responder con generosidad y constancia a la llamada de Dios en lo cotidiano.
La consagración de la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús fue una entrega total a Dios expresada en la oración, el trabajo, la obediencia y el servicio. Comprendió que la fidelidad no depende solo de un momento solemne, sino de renovar cada día el “sí” al Señor. También nosotros estamos llamados a permanecer en el amor de Dios y renovar nuestra fidelidad en el propio estado de vida, aun en medio de pruebas y cansancios.
Ante este testimonio, podemos preguntarnos: ¿Cómo puedo renovar cada día mi “sí” al Señor en las responsabilidades y compromisos de mi vocación? La santidad nace de volver continuamente al amor primero y de responder con generosidad y constancia a la llamada de Dios en lo cotidiano.
Se medita
7. Preces para todos los días
R/ Señor, forma en nosotros un corazón humilde.
1. Por la Iglesia, para que reconozca los caminos sencillos por donde Dios sigue formando santos y acompañe con sabiduría a quienes buscan descubrir su vocación. Oremos.
2. Por las familias, especialmente las más pobres, trabajadoras y sencillas, para que vivan unidas en el amor, la fidelidad y la confianza en Dios, descubriendo en la vida cotidiana un camino de santidad. Oremos.
3. Por los niños, jóvenes y personas que viven soledad, pérdidas, enfermedad, sufrimiento o incertidumbre vocacional, para que encuentren protección, esperanza y fortaleza en el Señor. Oremos.
4. Por los enfermos, ancianos, moribundos y quienes atraviesan pruebas físicas o espirituales, para que experimenten la cercanía misericordiosa de Cristo y el consuelo de la fe. Oremos.
5. Por las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, para que custodiemos con fidelidad el carisma recibido y continuemos reparando la viña 10 del Señor con humildad y entrega generosa. Oremos.
6. Por la pronta beatificación de la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús, si es voluntad de Dios, y para que su testimonio siga inspirando a muchos a caminar hacia la santidad. Oremos.
7. Por todos los que rezamos esta novena, para que aprendamos a discernir la voluntad de Dios, servir con humildad, perseverar en las pruebas y dar fruto abundante de santidad. Oremos.
1. Por la Iglesia, para que reconozca los caminos sencillos por donde Dios sigue formando santos y acompañe con sabiduría a quienes buscan descubrir su vocación. Oremos.
2. Por las familias, especialmente las más pobres, trabajadoras y sencillas, para que vivan unidas en el amor, la fidelidad y la confianza en Dios, descubriendo en la vida cotidiana un camino de santidad. Oremos.
3. Por los niños, jóvenes y personas que viven soledad, pérdidas, enfermedad, sufrimiento o incertidumbre vocacional, para que encuentren protección, esperanza y fortaleza en el Señor. Oremos.
4. Por los enfermos, ancianos, moribundos y quienes atraviesan pruebas físicas o espirituales, para que experimenten la cercanía misericordiosa de Cristo y el consuelo de la fe. Oremos.
5. Por las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, para que custodiemos con fidelidad el carisma recibido y continuemos reparando la viña 10 del Señor con humildad y entrega generosa. Oremos.
6. Por la pronta beatificación de la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús, si es voluntad de Dios, y para que su testimonio siga inspirando a muchos a caminar hacia la santidad. Oremos.
7. Por todos los que rezamos esta novena, para que aprendamos a discernir la voluntad de Dios, servir con humildad, perseverar en las pruebas y dar fruto abundante de santidad. Oremos.
8. Compromiso del día
Hoy renovaré conscientemente mi vocación y mi deseo de pertenecer al Señor, sirviéndole con fidelidad en mi estado de vida.
Hoy renovaré conscientemente mi vocación y mi deseo de pertenecer al Señor, sirviéndole con fidelidad en mi estado de vida.
9. Oración para pedir la intercesión de la Venerable Madre Humilde del Niño Jesús
Dios Omnipotente y Misericordioso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, por el gran amor que nos has manifestado por tu Hijo, concédenos desear profundamente la santidad como se lo concediste a tu Venerable Madre Humilde del Niño Jesús, y, si es tu voluntad, para que todos seamos pronto testigos de su glorificación, concédenos alcanzar la gracia de…
Dios Omnipotente y Misericordioso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, por el gran amor que nos has manifestado por tu Hijo, concédenos desear profundamente la santidad como se lo concediste a tu Venerable Madre Humilde del Niño Jesús, y, si es tu voluntad, para que todos seamos pronto testigos de su glorificación, concédenos alcanzar la gracia de…
(Pídase la gracia o favor que se necesita)
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre. V. Venerable Madre Humilde del Niño Jesús,
R. Ruega por nosotros
Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre.
V. Venerable Madre Humilde del Niño Jesús,
R. Ruega por nosotros



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