Entre pruebas y responsabilidades: l
Las
hermanas no se dieron cuenta hasta que
el agua entró a la casa y fue subiendo el nivel rápidamente, llegándoles el
agua arriba del tobillo.
La M. Serafina comenzó a decir en voz alta:
- Vamos a morir ahogadas. “Sagrado Corazón
de Jesús en Vos confío, Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío”...
- Haga un acto de contrición
– decía la M. Humilde.
Pero ella continuaba: “¡Preciosa
Sangre de Cristo, sálvanos!; ¡preciosa Sangre de Cristo, sálvanos!”
La
M. Humilde oraba en silencio.
Al
darse cuenta los trabajadores de la hacienda fueron en su rescate y con
caballos y reatas lograron salvarlas.[1]
La
Madre Superiora General, al enterarse de lo sucedido, las trasladó nuevamente a
la Casa General y conti // nuaron su labor educativa con las niñas del asilo de
Jesús, María y José.
Finaliza
el año de 1916.
A
la hora del silencio, tres hermanas charlan alegremente en la cocina.
- Ya nos vio Sor Humilde y es la celadora
– dice una hermana.
- Dile que no nos anote – interviene otra.
- Imposible. Ella es muy recta.
Las
postulantes escuchan, atentamente, a Sor Humilde, su nueva maestra:[2]
-
Hermanitas:
Estamos iniciando el año 1917. Igualmente, su vida debe ser nueva. Cada una ha
sido llamada a seguir a Jesucristo, pobre y humilde. Esta semana van a hacer,
durante todo el día, las siguientes reflexiones, según esté su ánimo:
“ Yo, como enfermo y Jesús como mi médico
“ Yo,
como un niño y Jesús como mi Padre
“
Yo, como oveja y Jesús como mi Pastor
“ Yo,
como discípulo y Jesús como mi maestro ”[3]
La
maestra se acerca a la hermanita María Calderón, que está lavando ropa: //
- Tengo mucho coraje – dice la hermanita
–, porque no se hacer este oficio.
- No es coraje – le contesta su maestra -.
Vaya y dígale a Sor Jacobina que le dé una taza de caldo de frijoles.[4]
El
14 de noviembre del mismo año, es nombrada 4ª Consejera General, y el 26 de
febrero de 1920, en la Ermita Sabatina, hizo su profesión perpetua, en manos de
la nueva Madre General Ma. del Refugio
de la Pasión Urbina.
Aunque
su gobierno fue corto, tuvo varios escollos provocados por religiosas,
descontentas, que anhelaban llevar las riendas de la Congregación.
En
su administración obtuvo, el 27 de abril de 1921, la agregación del Instituto a
la 1ª Orden Franciscana.
Al
recibir el documento exclamó: “Voy a morir. Dios, sólo me va a dar licencia de
esto. Otra hará lo que falte”.
En efecto, el 22 de diciembre de 1921, pasó a formar parte, como lo
esperamos, de los bienaventurados.[5]
Toda
la Congregación llora la muerte de su querida madre y pide, encarecidamente a
Dios, las ilumine para saber elegir, acertadamente a la nueva Madre General.
La
M. Humilde se afana en arreglar, junto con las postulantes, todo lo necesario
para el Capítulo. //.png)
“Hermanitas, dice la capilla debe estar
escrupulosamente limpia, y todo lo concerniente para la exposición del Santísimo
y una silla, esté abajo del presbiterio, para la M. General, y caridad, hermanita Francisca Camarillo, tenga
preparada una taza de té amargo, para la madre que salga elegida.”
.png)
.png)
.png)
.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario